Violencia contra las mujeres: con la Fundación Ana Bella, las supervivientes se convierten en promotoras del cambio

Reporte

Les bénévoles de la Fondation Ana Bella dans un amphithéâtres

Romper el silencio: de víctima a superviviente

En el mundo, una de cada tres mujeres está sujeta a actos de violencia física o sexual en el transcurso de su vida. En España, Ana Bella Estévez Jiménez de los Galanes creó la Fundación Ana Bella en el año 2006 después de haber vivido en carne propia once años de violencia conyugal y tras haber hallado la fuerza y el coraje para romper el silencio. Hace ya doce años que ayuda a mujeres maltratadas y actúa para cambiar la mirada de la sociedad, para que no se las considere solo víctimas, sino también supervivientes, para apoyarlas en su reconstrucción y alentar cada vez a más mujeres a tomar la palabra.

Para Ana Bella Estévez Jiménez de los Galanes, cambiar la mirada sobre las mujeres víctimas de violencia o la imagen que se suele dar de ellas en la sociedad y en los medios constituye una manera de ayudarlas a hablar: «No solo debemos dar testimonio de lo que hemos soportado, sino también de lo que hemos hecho después, para mostrarles a las que todavía sufren violencias que se puede cambiar de vida y hallar la felicidad. Nosotros las animamos a que rompan el silencio.» Para difundir este mensaje de esperanza, la Fundación Ana Bella se dirige tanto a los poderes públicos como a los medios de comunicación.

Por ejemplo, milita por que los periodistas no pongan el foco solo en las mujeres maltratadas, sino también en los hombres violentos y actores del maltrato, para que sean ellos el elemento principal del tema. Es importante hablar de las consecuencias que sus actos tienen para ellos mismos y de la pena con la que se los condena. De esta forma, se les está diciendo a las mujeres que los actores de las violencias no son intocables y que el centro del problema son ellos y no sus víctimas.

La ayuda mutua: un acelerador de impacto

Rencontre entre une bénévole et une femme dans les locaux de la Fondation Ana Bella

Paralelamente a la labor llevada a cabo para cambiar la percepción del problema en la sociedad, la Fundación actúa mediante una red de ayuda mutua, que en doce años ha permitido apoyar a más de 20 000 mujeres. Son las propias supervivientes quienes, capacitadas para responder a las víctimas, ponen su comprensión, su tiempo y su experiencia al servicio de las mujeres violentadas para ayudarlas a salir adelante. La Fundación organiza encuentros presenciales, aunque también recurre al teléfono, a las redes sociales (en especial Facebook) y a una aplicación móvil gracias a la cual las personas pueden ponerse en contacto con la red Ana Bella. De esta manera, la Fundación también puede ayudar a mujeres de otros países de habla hispana.

El cambio de perspectiva instaurado por la Fundación Ana Bella apunta asimismo a destacar y valorar la determinación y la perseverancia de las supervivientes. Un mecanismo virtuoso hace que cambie, además de la mirada que las mujeres tienen de sí mismas, la mirada de los demás y sobre todo la del mundo profesional. Mientras se las considere solo víctimas, seguirán enfrentándose al círculo vicioso de la exclusión: a menudo son mujeres que no tienen experiencia profesional porque han vivido aisladas, por lo que suelen ofrecerles empleos «invisibles», de poca responsabilidad, bajo salario y sin reconocimiento social.

Salir a la luz mediante el trabajo

Plusieurs femmes en cercle qui joignent leur main

Para evitar el fenómeno de la doble sanción, en 2011 la Fundación decidió crear la Escuela Ana Bella para el empoderamiento de la mujer, donde reciben una preparación personal y profesional para revelar todo su potencial y aprender los oficios de la venta. Estos oficios se eligieron deliberadamente, ya que el contacto con el público permite restaurar la confianza en sí mismo y la relación con los demás. Gracias a la colaboración con grandes marcas, las mujeres consiguen luego una primera oportunidad laboral trampolín.

Más de 1600 mujeres ya se han beneficiado de este programa y han aportado su valor a esas marcas como embajadoras, por ejemplo, para animar campañas de promoción en los puntos de venta. Los resultados son espectaculares: el 97 % de las mujeres recibieron una excelente evaluación de su supervisor, se incrementaron las ventas y se redujeron el absentismo en esta categoría de puestos de trabajo, pasando del 40 % al 2 %, y la rotación, que bajó del 63 % al 2 %. Después de este empujoncito inicial, el 30 % de las mujeres siguieron trabajando en el sector de la venta.

Un enfoque transformador

Ana Bella et deux bénévoles de sa fondation

Con el paso de los años y gracias a este enfoque integral e innovador, la Fundación Ana Bella ha logrado ayudar a mujeres de variado perfil a huir de las garras de la violencia y más allá a reconstruir su vida y a convertirse en promotoras del cambio. Elisa es una de ellas. Después de aceptar un empleo trampolín, encontró un trabajo de larga duración y pasó a ser directora del Instituto de la Mujer de la Comunidad de Extremadura. Otro ejemplo es el de Gloria, que tuvo el coraje de romper el silencio a los 62 años. Aceptó ser embajadora de marca para un gran grupo de distribución, en vez de conformarse con una ayuda pública de 356 € y un papel pasivo en la sociedad.

El primer empleo de su vida La confianza que le brindaron la Fundación Ana Bella, la marca y los clientes le permitieron creer en ella misma. Actualmente está actuando para su comunidad, puesto que dirige la asociación Voluntarios en acción, que asiste a las personas mayores que viven solas, y empezó a estudiar en la universidad. Eso fue posible porque se le brindó un reconocimiento social.